Ahora, cuando la distancia entre tú y yo ha dejado de ser la regla para convertirse en la excepción, tu ausencia de ayer y de hoy, se me pega al cuerpo como una segunda piel, y mi mente, se pierde por las calles de tu ciudad, por donde te sigo incansable, hasta volver aquí sólo a observarme desde afuera, pensándote. Y me veo como antes de que tuvieras un lugar en mi cama y un hueco en la ducha, como antes de no tener que echarte de menos, como antes de sacarte de mi melancolía, como antes del antes…pensándote, pensándote, pensándote. Y entonces pienso que siempre pienso en ti.