De la tristeza de la Luna.
Siempre rodeada de misterio, es indudable la atracción que la Señora de la Noche, ha despertado desde el comienzo de los tiempos en los hombres. Han sido muchos los pueblos que han venerado a la Luna en diversas épocas, y entre ellos, destaca el pueblo cántabro, que encontró en el rayo, el trueno, la luna, el sol y el resto de los astros, lugares a los que dirigir su culto.
Esta veneración ha llegado hasta nuestros días gracias a las fuentes antiguas, los grabados en piedra (estelas) y las leyendas que han permanecido vivas a través de la tradición oral.
Ayer, una de esas leyendas cántabras llegó a mis manos. Esperando que os guste, aquí os la dejo:
¨Cuentan que en la noche de los tiempos en que dominaba la nada, la Luna era la reina y mandaba sobre todas las cosas. Muy seria y casi siempre triste, implantaba su mando. Era la justiciera y todos los habitantes la respetaban.
En aquellos tiempos también había una bruja mala, muy mala, que no respetaba nada y mucho menos las leyes impuestas por la Luna. Un día, estaba la bruja paseando por el bosque, cerca del Saja, allá en las montañas, cuando se encontró sobre un tronco de árbol un ¨coloñu¨ de madera y, ni corta ni perezosa, lo cogió y se lo llevó a la espalda.
La Luna la ordenó que se portara bien y lo devolviera, pero la bruja no quiso hacerla caso, así que la Luna suspiró y suspiró, y fueron tantos los suspiros de la Luna por la desobediencia de la bruja que en uno de ellos se la tragó.
Desde entonces se ve en la Luna como una persona vaga con un ¨coloñu¨ de madera a la espalda, y esta más triste que nunca, y por eso cuando es Luna Llena aparece blanca y con un semblante serio¨.
Coloñu: brazada de hierba, leña, etc.
Si conoces otras leyendas sobre la Luna, o cualquier otro tema, o otra versión de esta misma, me encantaría que la compartieras. ¿Te animas?


apasionado de la luna dijo
Coloñu, que gracia!
Aquí va mi aportación:
Según una leyenda china, hubo un tiempo en el que la Luna era mas caliente que el sol y abrasaba la Tierra y a sus habitantes con sus rayos. Hasta que un día un hombre de gran fuerza y valentía quiso poner fin a tanto sufrimiento y subido a la cima de una montaña arrojó un puñado de arena a la cara de la Luna. Debido al calor que ésta desprendía, los granos de arena se fundieron y se adhirieron a su rostro. Así, la Luna aterrorizada y dolorida se refugió en un punto lejano de los cielos donde sus rayos ya no podían dañar a nadie. Pero sus cicatrices perduran en la forma que hoy las conocemos.
Soy un apasionado de la luna y no conocía esa leyenda cantabra, así que gracias . Espero que mas gente se anime. Saludos
9 Octubre 2006 | 09:02 PM